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Roma, amor


Leopoldo Flores Valdés, Cosmovitral



No hablo de una quimera, porque el sentimiento invade y las raíces crecen en el trasfondo de las palabras. Sus raíces crecen y asedian nuestras almas, corriendo despacio, abriéndose paso entre nuestra venación para llegar hasta el brillante ensueño de un corazón palpitante. Se alimentan y calor ceden; de ese calor tan puro que se traduce en sonrisas... pero que en un mal paso, puede llagar a quemarte.  Las raíces llegan hasta donde no podrían ser arrancadas, y se entierran en el cenit de nuestros sueños; es entonces que se vuelven  indicios de ese pedazo de muerte al que le denominamos de alguna forma, y condenados a la hermosura, en silencio al cielo miramos.

Comentarios

Sigue su brillo...

un sin sentido

los días no dejan de ser solo días...  ¿Y cómo esconder las horas? Algunos momentos más cálidos que fríos y viceversa Eso me lleva a creer que se ha acabado mi vida  ¿Cuánto tiempo pasa así sin transmutarte?  la existencia deja de estar ligada al ser Y para este momento  Los días solo exigen  Los días, dejan de ser.  Ni siquiera hay palabras que puedan contarlo, La tragedia inherente  Indescifrable el alma ahogada  La chispa se apagó  entre la pena de una mirada, De una brisa preocupada,  De un sin sentido  De un sería que al fin y al cabo no fue nada... ahora ni siquiera habrá palabras Y solo queda una lagrima, y nada.            ....  (((Ahora leer de abajo hacia arriba)))