El traspaso de un rayo de luz que atormenta mi mirada no es mucho más doloroso que los juegos engañosos de mi mente. Puede, sinceramente, sonar a un trastornado recuerdo de una memoria inquieta que solo se alimenta de fantasmas., sin embargo, es parte elemental de un presente alado que en ocasiones ya no me pertenece. Es ajeno, y resulta así por el hecho de que se ha quedado en un espacio hueco que ya no es el mío. Me he movido a un lugar con mejor sonoridad y mayor acústica, donde mas bien ahora aguarda ese penetrante rayo de luz que me alimenta y me hace sonreír de a poco, hasta que pueda encontrar en mi una gran risita tibia, que suave se pasee entre mi boca, mi corazón y mi alma, susurrando un travieso cantico de felicidad.
Palabras y pensamientos