El traspaso de un rayo de luz que atormenta mi mirada no es mucho más doloroso que los juegos engañosos de mi mente. Puede, sinceramente, sonar a un trastornado recuerdo de una memoria inquieta que solo se alimenta de fantasmas., sin embargo, es parte elemental de un presente alado que en ocasiones ya no me pertenece. Es ajeno, y resulta así por el hecho de que se ha quedado en un espacio hueco que ya no es el mío. Me he movido a un lugar con mejor sonoridad y mayor acústica, donde mas bien ahora aguarda ese penetrante rayo de luz que me alimenta y me hace sonreír de a poco, hasta que pueda encontrar en mi una gran risita tibia, que suave se pasee entre mi boca, mi corazón y mi alma, susurrando un travieso cantico de felicidad.
los días no dejan de ser solo días... ¿Y cómo esconder las horas? Algunos momentos más cálidos que fríos y viceversa Eso me lleva a creer que se ha acabado mi vida ¿Cuánto tiempo pasa así sin transmutarte? la existencia deja de estar ligada al ser Y para este momento Los días solo exigen Los días, dejan de ser. Ni siquiera hay palabras que puedan contarlo, La tragedia inherente Indescifrable el alma ahogada La chispa se apagó entre la pena de una mirada, De una brisa preocupada, De un sin sentido De un sería que al fin y al cabo no fue nada... ahora ni siquiera habrá palabras Y solo queda una lagrima, y nada. .... (((Ahora leer de abajo hacia arriba)))
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