No podemos ser nada,
Pero podemos disfrutar de nuestra inexistencia conjunta.
Mientras tu rías, ese eco resonará en mi corazón
Mis latidos sustentaran tu nombre en los labios
Aunque este nunca sea confesado.
Mi mirada iluminará tu medio día como brisa de rayos de sol, pero jamás miraras mi alma, solo tendrás las sospechas de que te acogería con amor y cálida dulzura.
Podré sentir a la distancia el aroma de tu piel sensata, pero no podre empaparme de tu abrazo, no podrás palpar el temblor de mis sentidos.
Y así podremos hacernos promesas de que podríamos existir, pero quedarían en nuestras memorias como tristes sueños. Serian vertidas en nostalgias.
Creo que por eso ahora prefiero amar lo que existe, y no imaginarme nunca los besos que no han de llegar.
Tratare de ser feliz con las palabras que emanan de tu boca, y que escucho a una distancia prudente que nos permite seguir inexistentes, sensatos, consientes... Pero nunca valientes.
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